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ACERCA DE MÍ

Una vida bailando con mis pasiones
D

esde que tengo uso de razón, he vivido enamorada del diseño. Colecciono revistas de moda desde los 8 años, soy curiosa, detallista, y me pierdo entre libros y estéticas que me cautivan. Dicen que tengo mucha energía — y bailar salsa en el tiempo que no estoy trabajando en moda me lo confirma cada semana.

Mis cuadernos de escuela estaban llenos de bocetos: atuendos, colecciones, diseños de vitrinas. A los 12 años ya había decidido que estudiaría Diseño de Modas — incluso visité la Universidad para conocer el programa a esa edad. Mientras los años pasaban, pulía mi dibujo y mis habilidades con el norte siempre claro.

Mis tardes de niña las pasé frente al espejo creando estilismos con lo que había: las mangas de una camiseta convertidas en tirantes, drapeados improvisados, accesorios que entraban y salían según el look que se me antora. Jugaba a encontrar cuántas versiones distintas podía sacarle a una misma prenda.

Esa niña jamás imaginó que estaba practicando para lo que haría de adulta.

La carrera, mis estudios en Arte y Comunicación Visual, y mi pasión por el mundo entero del diseño, fueron la catapulta para invitar a otros a vivir la moda desde la creatividad, el juego y la exploración de quién uno es — y eso lleva ya más de 13 años.

En el camino noté algo que no ha cambiado, sino que hoy se ha amplificado: vivimos en la era con más contenido de moda en la historia — miles de outfits por día, tendencias nuevas cada semana, el algoritmo diciéndonos qué ponernos todos los días. Y aun así, la mayoría de personas se para frente a un guardarropa lleno y siente que no tiene nada que ponerse. Se miran al espejo y lo primero que ven es lo que no les gusta. El scroll no les da inspiración: les da más razones para compararse.

Desde ahí supe que no quería hablar de tendencias — quería hablar de cómo verse y sentirse cada vez más “uno mismo” con todo lo que nos ponemos, sin importar la talla, altura, género…

Porque cuando alguien aprende a vestirse desde quien es, y no desde quien el algoritmo dice que debería ser, algo cambia. No solo en cómo se ve: en cómo entra a una sala, cómo negocia, cómo conecta. La seguridad es lo que pasa cuando dejás de disfrazarte y empezás a expresarte.

Hoy acompaño a todo profesional que sabe, como yo, que no es tenerlo (la ropa, el look, los zapatos…) — es SABERLO LLEVAR.

La vida es muy corta para no darle rienda suelta a eso que nos hace felices. Y crear es lo que me llena el corazón.